domingo, 8 de diciembre de 2013


``Huellas de la vida``
huellas en la arena, Jesús

En esta Reflexión nos habla acerca de algo muy importante y es que no estamos solos, tenemos a Cristo Jesús que nunca nos va abandonar cuando más lo necesitemos.
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Deuteronomio 31:6
Cierto día un hombre soñó que caminaba por la playa con Jesús.
En el sueño pasaban escenas de su vida, en cada una se miraba la huella de dos personas… Una eran las suyas y las otras las de  Jesús.
En la última escena de su vida volteo a ver la arena… Y vio que solo estaba un par de huellas… Y observó que lo mismo en varias escenas. Notó que esto sucedía en los momentos más dificiles de su vida. Y le preguntó a Jesús: “Señor, cuando decidi seguirete, prometiste caminar conmigo, pero he notado que en los momentos más dificiles, solo habia un par de huellas. No entiendo por que, cuando más te necesitaba, me abandonaste”.
Jesús contestó: “¡Mi amado hijo! te amo infinitamente y nunca te abandonare en momentos de tribulación y sufrimiento. Donde ves solo un par de huellas, es cuando te llevaba cargado en mis brazos.”
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Josué 1:5


Sirena o ballena?




Hace algun tiempo a la entrada de un gimnasio se podia ver un cartel con la foto de una chica de fisico espectacular con escrito: "este verano, quieres ser sirena o ballena?"

Se cuenta que una mujer, de la que no conocemos su aspecto fisico, respondiò a esta pregunta de la siguiente manera:

Estimados señores, las ballenas estan siempre rodeadas de amigos (delfines, focas, humanos curiosos), tienen una vida sexual muy activa y crian a sus pequeños con mucho cariño.
Se divierten como locas con los delfines y comen gambas hasta empacharse. Nadan todo el dia y viajan hasta lugares fantasticos como la Patagonia, el mar de Barens o las barreras coralinas de Polinesia.

Cantan estupendamente y algunas veces hasta graban cds. Son animales impresionantes y muy queridos, a los que se defiende y admira en todo el mundo.

Las sirenas no existen.


Pero si existieran harian cola en la consulta del psicologo debido a un problema de desdoblamiento de la personalidad, mujer o pescado?


No tendrian vida sexual y no podrian tener hijos.
Serian graciosas, es cierto, pero solitarias y tristes.
Y ademas, quien querria a su lado una chica que huele a pescado?

Sin lugar a dudas, yo prefiero ser una ballena.


En una epoca en la que los medios de comunicacion nos meten en la cabeza que solo las delgadas con bellas, yo prefiero comerme un helado con mis hijos, cenar con mi marido, comer y beber y divertirme con mis amigas.

Nosotras las mujeres ganamos peso porque acumulamos tanta sabiduria y conocimiento que no nos caben en la cabeza y se distribuyen por todo nuestro cuerpo.


No somos gordas, somos enormemente cultas.
Cada vez que veo mis formas en el espejo me digo: "qué inteligente soy!"

lunes, 28 de octubre de 2013

La Tristeza y La Furia


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...

Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban 

permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


familia

Dando oportunidad a un nuevo futuro: La Tristeza y La FuriaEn un reino encantado donde ...

Dando oportunidad a un nuevo futuro: La Tristeza y La FuriaEn un reino encantado donde ...: La Tristeza y La Furia En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin d...
La Tristeza y La Furia


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...

Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban 

permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


familia
La leyenda del verdadero amigo


Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron. 
El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena: 

HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGÓ UNA BOFETADA EN EL ROSTRO. 

Siguieron adelante y llegaron a un oasis donde resolvieron bañarse. 

El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. 

Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra: 

HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVÓ LA VIDA. 

Intrigado, el amigo preguntó: 

¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra? 

Sonriendo, el otro amigo respondió: 

Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

Reflexión

sábado, 26 de octubre de 2013

Los tres últimos deseos de Alejandro Magno, El Grande

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PobreEl mejor 

alejandro magno


Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
  • Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los propios médicos de la época.
  • Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas... ), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
  • Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.

Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.

Alejandro contestó al general:
  • Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos no tienen, ante la muerte, el poder de curar.
  • Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
  • Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos.