domingo, 12 de enero de 2014

Leyenda oriental " hilo rojo"




Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo atado a sus respectivos meñiques. El hilo permanece siempre atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa que pases mucho tiempo sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Este hilo viene contigo desde tu nacimiento y te acompañará, más o menos tenso, más o menos enredado, a lo largo de toda tu vida.

El origen de la leyenda es chino: allí cuentan que el Abuelo de la Luna sale cada noche a conocer a los recién nacidos y atarles el hilo rojo que decidirá su destino.

Aunque no habla exactamente de amor -hay variantes sobre padres e hijos adoptados, o sobre amigos incondicionales- en Japón la historia se aplica a los enamorados, y el Hilo Rojo ( ellos le llaman Unmei No Akai Ito) viene a ser como Cupido.

Existe una leyenda al respecto, según la cual hace muchos, muchos años el emperador de Japón era un niño joven e impaciente. Quería conocer cuanto antes a la mujer a la que estaba predestinado, y enterándose de la existencia de una vieja bruja que era capaz de ver los hilos rojos de todas las personas, le mandó llamar y le ordenó que siguiera su hilo hasta el final. La vieja obedeció, y emprendió el camino, seguida del joven emperador. Tras un largo y agotador recorrido, llegaron a un mercado de una ciudad lejana, y la vieja señaló a una campesina con un bebé en brazos. El emperador al ver el resultado enfureció, y empujó a la campesina con fuerza. El bebé cayó al suelo y comenzó a llorar a causa de la herida de su frente.

Pasados unos cuantos años, el emperador buscó esposa aconsejado por su corte, y se le habló de una preciosa joven, hija de un general de su ejército. La mandó llamar, y al retirar el velo que le cubría la cara, el emperador quedó impresionado por su belleza, sólo ensombrecida por una fea cicatriz en la frente.

sábado, 28 de diciembre de 2013

LA LEYENDA DE HACHIKO


leyenda de Hachiko



Uno como tantos perros que pase lo que pase sigue y es fiel a su dueño, creo que esta es una de las mas tiernas historias que existen en el mundo, y es verdad, pensar que hay muchos de estos amigos que estan abandonados en la calle esperando para brindarte todo ese amor que en esta historia se refleja de manera tal que a mi por lo menos me pone la piel de gallina.
El lo recato de la calle y el canino.... respondio a ese amor con la compañia y lealtad que nadie mas puede brindar....


es larga pero es muy linda esta historia ....


La suerte iluminó a Hachiko cuando a los 2 meses de edad fue enviado a la casa del profesor del departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Dr. Eisaburo Ueno. El profesor lo llevó a su hogar situado cerca de la estación Shibuya, y allí demostró ser un bondadoso y amable dueño. El perro por su parte lo adoraba.
Desde luego, Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad. Pero lo que sí hacía era dejar la casa todas las mañanas con el profesor y caminaba junto a él hasta la estación Shibuya.
El perro observaba como su dueño compraba el boleto y luego desaparecía entre la multitud que abordaba el tren. Más tarde, Hachiko acostumbraba sentarse en la pequeña plaza y esperaba allí a su dueño quien regresaba de su trabajo por la tarde.
Esto sucedía todos los días. Así es como la imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación Shibuya, y la historia de la lealtad de este animal se diseminó por los alrededores con mucha facilidad. Las personas que transitaban por Shibuya siempre comentaban este hecho.
Una tragedia irrumpió la tarde del 21 de mayo de 1925. La salud de profesor no era muy buena en esos días y repentinamente sufrió una ataque cardíaco en la universidad. Él falleció antes de poder regresar a casa. En Shibuya, el perro esperaba enfrente de la estación.


perro

Muy pronto las noticias sobre la repentina muerte del profesor alcanzaron Shibuya. Inmediatamente muchas personas pensaron en el pobre perro que lo había acompañado todos los días. Varios tuvieron la misma actitud y fueron a la pequeña plaza para convencer al perro de que volviera a su hogar, como si él pudiera comprenderlos.
A la mañana siguiente Hachiko fue visto enfrente de la estación, esperando a su amo. Aguardó todo el día en vano. Al día siguiente estaba allí nuevamente y así sucedía día tras día. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y aún así, el perro iba cada mañana a la estación, espera el día entero y al llegar la hora de regreso de su amo, buscaba entre todos esos rostros extraños a áquel que amaba. No tenía en cuenta las condiciones climáticas, lluvia, sol, viento y nieve no impedían su diario peregrinar al encuentro de su amo, la lealtad hacia su amigo humano nunca pereció.
La lealtad demostrada por Hachiko tuvo un extraordinario efecto entre los japoneses pobladores de Shibuya. Él se transformó en un héroe, la figura más amada del área. Los viajantes que se ausentaban por un largo período siempre preguntaban por él a su regreso.


HACHIKO

En el mes de abril de 1934 los bondadosos habitantes de Shibuya contrataron a Teru ( Shou) Ando, un famoso escultor japonés, para que realizara una estatua en honor su amigo Hachiko. El escultor estuvo encantado de realizar ese trabajo y la estatua de bronce fue colocada enfrente de la estación, donde solía esperar Hachiko.
perro fiel

Casi un año más tarde, el 7 de marzo de 1935 Hachiko falleció al pie de su propia estatua debido a su edad, pero eso no impidió que su historia y la estatua de Teru Ando se hicieran famosas por todo Japón.
Durante la guerra todas las estatuas fueron fundidas para la elaboración de armamento, la de Hachiko no escapó de esa suerte y lamentablemente el escultor fue asesinado. Pero los pobladores de Shibuya continuaban recordando a Hachiko y su mensaje de lealtad. Así fue como decidieron formar una Sociedad para el reemplazo de la estatua de Hachiko, y dicha sociedad contrató al hijo de Teru Ando, Takeshi Ando, quién también era un excelente escultor.
Hoy en día, la exquisita estatua de Hachiko permanece en el medio de la plaza enfrente de la estación Shibuya. Se puede encontrar alrededor de ella fuentes, puestos de diarios y revistas y personas sonrientes contándoles la historia de Hachiko a los pequeño o los no tanto.
El 8 de abril de cada año se conmemora a Hachiko en la plaza frente a la estación de trenes de Shibuya.

Los restos de Chuken Hachiko (en japonés el leal perro Hachiko) descansan junto a los de su amo el Dr. Eusaburo Ueno.En una esquina de la sepultura de su dueño en el Cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, Minato-Ku, Tokio.


leyenda japonesa


Fuente:
http://perrosgraciosos.com/2009/05/21/el-leal-perro-hachiko-la-leyenda-de-japon/
http://www.todoperros.com/famosos.php?codigo_famoso=67




 Estrella de los niñosRefiere una antigua leyenda que un niño a punto de nacer, empezo a hacerce muchas preguntas

Creo que mañana llegare a la Tierra ¿Como vivire alla tan pequeño y tan debil como soy?

Una voz muy dulce le contesto: "entre muchas estrellas ha una especial que te espera llena de amor" El niño quedo un poco sorprendido, pero decido seguir

"Pero... ahora no hago mas que cantar y sonreír y eso me basta para ser feliz"

"Tu estrella cantara y sonreira siempre para ti"

"y...¿Como entendere cuando me hablen si no conozco ese extraño idioma que halan los hombres?"

"Tu estrella te hablara con las palabras mas dulces que escuchen los humanos y te enseñara"

"Tambien he oido que en la tierra hay hombres malos. ¿Quien me defendera?"

"tu estrella te defendera"

"pero en la tierra estare muy solo..."

"no...tu estrella siempre te acompañaray te llevara siempre dentro de su corazon" La voz empezo a hacerse cada vez mas suave.

El niño rapidamente dijo.


Por favor dime su nombre, dime su nombre!

Y la voz contesto... "Su nombre no importa, tu podras decirle MAMA" 


 

 

Ella vale nueve canoas


Dos marineros amigos, Jacques y Henri, trabajaban en un buque carguero por el mundo, y andaban todo el tiempo juntos. Cada vez que llegaban a un puerto, bajaban a tierra a ver y a conquistar chicas. Un día arribaron a una isla del pacífico, en la Polinesia Francesa, desembarcaron y fueron al pueblo a divertirse.
En el camino se cruzaron con una muchacha que estaba lavando ropa en un pequeño arroyo. Jacques se detiene a conversar con ella. Le hace preguntas sobre la isla, sobre las costumbres de la gente, se interesa en saber mas de ella como persona, lo que quiere hacer en la vida, lo que piensan sus padres de los forasteros y muchas curiosidades de ese tenor. La chica lo escucha con atencion y va respondiendo con firmeza e inteligencia, y hasta con cierta timidez, las inquietudes de Jacques. La charla dura un largo rato.

Henri se queda al margen de la conversacion, pero al notar que esa mujer no es nada del otro mundo le dice a su amigo que no pierda el tiempo, que debe haber mas chicas bellas en el pueblo. Sin embargo, el otro insiste en continuar el diagolo y asi se va casi toda esa tarde en esa entrevista. La mujer aceptando la charla de Jacques sin dejar de hacer sus tareas con la ropa, hasta que, finalmente, le dice al marinero que las tradiciones del lugar le impiden hablar mucho tiempo con un hombre, salvo que este manfieste la intencion de casarse con ella. Dado el caso, entonces debe hablar primero con su padre, quien es el jefe o patriarca del pueblo, Jacques acepta y le dice: -Esta bien. Llevame ante tu padre si es asi, ¡Quiero casarme contigo!


El amigo, cuando escucha esto no lo puede creer y le dice a Jacques: -¿Por qué te metes en problemas?
Hay un monton de mujeres mas lindas en el pueblo. ¿Para que tomar una desicion tan precipitada? -No es broma Henri. Me ha interesado mucho esta muchacha, es inteligente y fina; me quiero casar con ella. Espero ver a su padre para pedir su mano.
Y, sin escuchar a su amigo, Jacques siguio a la mujer al encuentro con el patriarca de la aldea. El marinero le expone ampliamente sus deseos, mientras el jefe de la tribu lo escucha con cuidado, enseguida le manifiesta que en esa aldea la costumbre era pagar un dote por la mujer elegida para casarse, le dice que tiene varias hijas, y que el valor de la dote varia segun las cualidades de cada una de ellas: Por las mas hermosas y jovenes se debia pagar nueve canoas, y como el tenia otras hijas no tan hermosas y jovenes, pero excelente cuidando a los niños y cocinando, esa valian siete canoas; y asi iba disminuyendo el valor de la dote de acuerdo con los atributos de cada una.
El marinero le explica que habia elegido a la chica que vio lavando ropa en un arroyo y el jefe le dice que esa hija, por no ser de las mas agraciadas, le valdria solo 3 canoas. -Esta bien- respondio Jacques – me quedo con la mujer que elegi y pago por ella 9 canoas.

El padre de la mujer, al escucharlo le dijo: -Usted no entiende, la mujer que eligio cuesta 3 canoas, mis otras hijas mas jovenes y bellas cuestan 9 canoas. -Muy bien- respondio nuevamente Jacques. Me quedo con la chica que elegi, pero pago por ella las nueve canoas.

Antes la insistencia del hombre, el padre, pensando que siempre aparece un chiflado acepto y de inmediato comenzaron los preparativos para la boda lo antes posible. Henri no lo podia creer y penso que Jacques habia enloquecido de repente, que se habia enfermado de algo, o que se habia contagiado de un raro delirio tropical. Pero finalmente, el hombre se caso con la mujer nativa, su amigo fue testigo de la boda y a la mañana siguiente Henri partio en el barco, dejando en es isla a su compañero de toda la vida.


El tiempo paso y Henri siempre se preguntaba por la suerte de su amigo en aquella isla lejana, hasta que un dia, años despues, el itinerario de un viaje lo llevo al mismo puerto donde se habia despedido de el. Ansioso por saber que le habia sucedido, salto al muelle y comenzo a caminar hacia el pueblo.
En el camino se cruzo con un grupo de gente que venia marchando por la playa, llevando en alto y sentado en una silla a una mujer bellisima y muy bien atraviada. Todos entonaban canciones, obsequiaban flores a la mujer y esta la retribuia con petalos y guirnaldas. Henri creyo que estaban en fiestas, paso de largo y prosiguio en busqueda de su amigo.
Cuando se encontro con Jacques se abrazaron como lo hacen dos buenos amigos que no se ven durante mucho tiempo. El marinero no paraba de preguntar: ¿Y como estas? ¿Te acostumbraste a vivir aqui? ¿Te gusta esta vida? ¿No quieres volver? Finalmente, se atrevio a preguntarle: -¿Y como esta tu esposa? Al escucharlo, su amigo Jacques le respondio: -Muy bien, esplendida. Es más creo que la vistes llevada en andas por un grupo de gentes en la playaque festejan su cumpleaños.
Henri, al recordar a la mujer poco agraciada que años atras habia encontrado, le pregunto si se habia separado y tenia una nueva esposa mas bella – No. Es la misma muchacha que encontramos lavando ropa años atras. -¡Pero como! La que vi en la playa es muchisimo mas hermosa, femenina y agradable, ¡Como puede ser! -Pregunto el marinero – Muy sencillo- Respondio Jacques: Me pidieron de dote 3 canoas por ella, y ella misma creia que valia solo 3 canoas. Pero yo pague por ella mas canoas, la trate y la considere siempre como una mujer de nueve canoas. La amé y la amo como a alguien de esa valia y ella se trasformo en una mujer de nueve canoas.

Marta Ines Bernal Trujillo
Jaime Lopera Gutierrez
La culpa es de la vaca
para mujeres
-Anecdotas, parabolas y reflexiones sobre el poder femenino-.